El CIS ha publicado el barómetro de febrero, al que otorga una probabilidad de error de un 2%, o sea, muy baja.
Resultados curiosos o muy curiosos:
A la pregunta "¿Cuál es, a su juicio, el principal problema que existe actualmente en España?", de forma espontánea, un 63,3% dice que el paro, un 19,1% dice que los problemas de índole económica, y, ojo al dato, un 4,7% dice que "la clase política", y otro 3%, que "el Gobierno, los políticos, y los partidos".
O sea, que para casi el 8% de la población, que se dice pronto, el sistema político representa un problema mayor que las drogas (0,1%), el terrorismo de ETA(0,7%), la vivienda (0,4%), la educación (0,3%) o la sanidad (0,2%).
Yo esto no sé por dónde cogerlo.
El paro y los problemas económicos son consecuencia de la crisis, parece claro. Pero, ¿y los políticos? Si yo fuera político estaría con la moral por los suelos.
Me faltaría tiempo para buscarme otro curro. De lo que fuera. Un oficio que, en teoría, se orienta al servicio al ciudadano, que antaño consagró a personalidades que aún hoy se recuerdan con orgullo, resulta que es percibido como el principal problema por un 7,7% de la población.
Y en tercer lugar, con un 22,7% en la pregunta nº 5, con multirrespuesta.
Creo que por sí sola, la encuesta es demoledora. Necesitamos un cambio de modelo; pero no social, sino político.
Debería montarse algún foro de debate en el que se analizara por qué la gente piensa de esa manera, se buscaran las raices del problema, y se diseñaran soluciones.
Con estas condiciones, la validez de las elecciones está cuando menos en entredicho. Y más aún la legislación emanada de un grupo que se percibe como el tercer problema por parte de los ciudadanos.
En definitiva, pienso que los políticos tienen dos opciones: reconocer que hay un problema y afontarlo, o salir por peteneras, que es la opción, a mi entender, más probable.
Ya veremos.
Igual hay que llamar al tío la vara para que ponga orden en el patio.
domingo, 21 de marzo de 2010
lunes, 1 de marzo de 2010
Anti Marketing
El título es una declaración que incita a la confusión, quizá. No es que esté en contra del marketing. Es que no me convence mucho de lo que hay por ahí.
Ejemplo: Un Plan de Empresa, parte indisoluble y principio vital del marketing que se desarrollará posteriormente, dice que lo primero y esencial es definir la Misión.
Qué coño es la Misión, aparte de una peli de Robert de Niro? Bueno..., podemos ponernos sutiles, y empezar a elucubrar: que si debe estar alineada con los valores de la empresa (¿valores?, ¿es que ya cotizamos en bolsa?), que si debe definir qué hace la organización,... bueno..., ya! Ganar pasta!
Lo demás son frases a enmarcar y olvidar.
Y si no, que me digan qué empresa ha triunfado gracias a tener clara cuál era su misión desde el comienzo. A ver!
IBM: International Business Machines. Máquinas tabuladoras. Vale, que luego se fueron sofisticando, y ya se sabe...
NCR: National Cash Registers. Nacional de Cajas Registradoras. Casi lo mismo. ¿Ahi se definía la misión de la empresa?¿Hacer las cajas registradoras que sacaran los mejores tickets? Vale.
Hewlett y Packard: empezaron construyendo un oscilador para un cliente. Luego, de ahi a la informática, un paso. Sobre todo coherente. Empiezas con un oscilador, ... y oscilas.
Resumen, que no encuentro relación entre lo que pregonan las escuelas de negocios, las empresas de éxito, y las empresas fracasadas. Que me consta que de éstas últimas las había con un Plan de Empresa cojonudo.
No digo yo que no haya que saber una palabra de Dirección y Administración de Empresas para que te vaya bien. Sólo digo que lo uno no implica lo otro, y viceversa.
Y que uno de los mejores ingenieros de teleco que he conocido termine dedicado a las reformas en pisos y chalets, y apenas le llegue para sacarse un sueldo medio digno, pues eso, que manda huevos.
Por cierto, mi amigo Antonio Piqueras ha conseguido la plaza que llevaba años (pero muchos) persiguiendo. Es lo que tienen las oposiciones, que a veces salen. Concretamente la última vez. Desde aquí mi felicitación más efusiva y un cariñoso abrazo. Y besos a su familia, que han hecho las oposiciones con él. Si no es por Paloma, Antonio y Claudia, hubiera sido mucho más difícil aguantar lo que ha tenido que pasar. Él lo sabe y yo me lo imagino.
Va por tí, Antonio: un ejemplo de alguien que tiene una misión, y la cumple.
Con dos cojones.
Ejemplo: Un Plan de Empresa, parte indisoluble y principio vital del marketing que se desarrollará posteriormente, dice que lo primero y esencial es definir la Misión.
Qué coño es la Misión, aparte de una peli de Robert de Niro? Bueno..., podemos ponernos sutiles, y empezar a elucubrar: que si debe estar alineada con los valores de la empresa (¿valores?, ¿es que ya cotizamos en bolsa?), que si debe definir qué hace la organización,... bueno..., ya! Ganar pasta!
Lo demás son frases a enmarcar y olvidar.
Y si no, que me digan qué empresa ha triunfado gracias a tener clara cuál era su misión desde el comienzo. A ver!
IBM: International Business Machines. Máquinas tabuladoras. Vale, que luego se fueron sofisticando, y ya se sabe...
NCR: National Cash Registers. Nacional de Cajas Registradoras. Casi lo mismo. ¿Ahi se definía la misión de la empresa?¿Hacer las cajas registradoras que sacaran los mejores tickets? Vale.
Hewlett y Packard: empezaron construyendo un oscilador para un cliente. Luego, de ahi a la informática, un paso. Sobre todo coherente. Empiezas con un oscilador, ... y oscilas.
Resumen, que no encuentro relación entre lo que pregonan las escuelas de negocios, las empresas de éxito, y las empresas fracasadas. Que me consta que de éstas últimas las había con un Plan de Empresa cojonudo.
No digo yo que no haya que saber una palabra de Dirección y Administración de Empresas para que te vaya bien. Sólo digo que lo uno no implica lo otro, y viceversa.
Y que uno de los mejores ingenieros de teleco que he conocido termine dedicado a las reformas en pisos y chalets, y apenas le llegue para sacarse un sueldo medio digno, pues eso, que manda huevos.
Por cierto, mi amigo Antonio Piqueras ha conseguido la plaza que llevaba años (pero muchos) persiguiendo. Es lo que tienen las oposiciones, que a veces salen. Concretamente la última vez. Desde aquí mi felicitación más efusiva y un cariñoso abrazo. Y besos a su familia, que han hecho las oposiciones con él. Si no es por Paloma, Antonio y Claudia, hubiera sido mucho más difícil aguantar lo que ha tenido que pasar. Él lo sabe y yo me lo imagino.
Va por tí, Antonio: un ejemplo de alguien que tiene una misión, y la cumple.
Con dos cojones.
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