jueves, 8 de abril de 2010

Lo de la Corrupción Política
Anoche escuchaba a Iñaki Gabilondo con otros contertulios debatir sobre lo extraño que parecía que, con todo lo que está cayendo a cuenta de Correa (Gürtel en alemán), nadie haya salido aún a reconocer en público que algo olía a podrido en Génova. Bueno en la sede de Valencia, vale.
Gabilondo decía que se estaba perdiendo una oportunidad de oro al no reconocer el problema, y adoptar medidas ejemplarizantes contra los corruptos, que con eso se podría recuperar la confianza del electorado en un clase política muy devaluada, e iniciar un proceso de regeneración de la cosa política.
Y digo yo, ¿qué más les da? Si al Papa no le preocupa que obispos, cardenales y otros personajes similares, estén entrando en la Enciclopedia Universal como ejemplo de pedofilia, qué pasa, ¿que los políticos van a tomar medidas concretas y prácticas contra las prácticas corruptas?¿De qué van a vivir? Porque con los sueldos que tienen, parece claro que no les llega.
El lema es, ¿qué más da que la mujer del César sea un putón verbenero, si parece una mujer honesta? O por lo menos, el César hace como que no se entera. Que cuernos con gusto no molestan, siempre que no te los vayan haciendo notar por ahí, claro.
¿Que han pillado al Bárcenas, al bigotes, al Mata, y tantos otros metiendo mano? Pues se llevan unas collejas, una temporada a la sombra, dentro de poco, régimen abierto, y a la vuelta de cinco o seis años, a disfrutar de lo trincado.
Y mientras, los demás a espabilar para que no se les pille tan de marrón. Habrá que depurar los métodos, refinar el sistema testaferrario, las sociedades interpuestas, y los apoderados inversores.
Los contratos habrá que redactarlos mejor, y las sociedades de tenencia de bienes, registrarlas en Gran Cayman. Y los trajes y bolsos, en viajes a Paris o Roma, y pagados en metálico.
En fin, que todo esto, lejos de suponer un acto de contrición política, va a servir para "mejorar" los métodos. La estampita seguirá, pero vestida de mejores galas.
Y como decían en la tertulia, se seguirá sin aclarar de dónde proceden los dineros que se meten en el bolsillo semejantes sinvergüenzas: de los nuestros.
Rajoy a uvas, Zapatero rezando para que no le saquen al PSOE otro ejemplo, y los demás, haciendo lo que mejor saben: marear la perdiz, y extorsionar al contribuyente.
Como a Unamuno, a mí también me duele España.
Va a haber que irse. Algún día. Y montarla en otro sitio, porque como España, nada.
Un saludo a quien lo lea hasta aquí.