martes, 23 de febrero de 2010

Creo que era ayer cuando escuchaba a Iñaki Gabilondo recordar comentarios de hace año y medio acerca de lo que se nos venía encima.
Se me quedó la frase "crisis sistémica", y dictámenes en la línea de que había que refundar el capitalismo, que había que evolucionar hacia una mayor regulación del mercado, y perlas por el estilo.
Comentaba que de todo aquello, ná de ná.

Lo que sigue ya es mío.
Seguimos en manos de la Banca, con una clase política que da penita, con unas organizaciones sindicales totalmente increíbles (vamos que no se lo creen ni ellos), y sin prácticamente nadie desde el terreno de las ideas que haga análisis. O por lo menos que se lo publiquen o dén difusión.
Se llevan los debates (pocos) a cara de perro, con trasfondo político casi siempre, grandes hermanos eternos, mucho fútbol, y poca chicha.
O a lo mejor es que no veo suficiente tele ni leo suficiente prensa.

Alguien decía que la crisis se acabará de repente, casi sin que nos demos cuenta, y sin causa aparente. Vamos, como si fuera un fenómeno atmosférico que responde a variables inasequibles. Es posible.

El tema es que esto es como un tsunami. Cuando pasa es momento de contar los muertos, valorar daños, y llamar a la ONU. El problema es que a los muertos no se los puede resucitar, el que haya perdido su casa, su empresa, su familia, tendrá que joderse y volver a empezar, o no. Según las fuerzas y las ganas.

Claro que en Haití y en Madeira están peor. Lo de Haití es bíblico; qué habrán hecho para que Dios les haya hecho eso. Porque seguro que ha sido Dios, ¿no? Habrá que preguntarle a Ratzinger.
Con lo de Madeira no quiero caer en chistes fáciles y de pésimo gusto. Les queda el consuelo de que CR9 es de allí, y a lo mejor el turismo les compensa en parte.

Y esto me lleva a preguntarme por el PROGRESO. Qué coño estamos haciendo, que no somos capaces de protegernos del agua cuando llueve. Qué progreso es el nuestro, que se cobra decenas de muertos cada fin de semana en la carretera. Qué progreso es el que acumula residuos radiactivos, que estarán emitiendo neutrones miles de años después de que hayamos palmado todos los que vivimos en el mundo, y diez generaciones más. Qué progreso es el que lleva al borde de la extinción a cientos de especies por causa directa de nuestra actividad. Qué progreso es el que tala de forma ilegal más superficie amazónica que la provincia de Murcia, en un año.

El nuevo dios, el progreso, al que hay que sacrificar vidas, especies animales, vegetales, culturas enteras, es lo que nos impulsa.

¿Alguien ha pensado qué coño es el progreso?¿Y por qué es mejor que otra cosa? Me gustaría que me lo explicaran; creo que no lo tengo claro.
Supongo que tiene que ver con la mejora de las condiciones de vida. Más progreso, más calidad de vida. Bien. Ahora definamos 'calidad de vida'.
¿Vivir más años? Mi madre tiene 86. Desde hace varios, con Alzheimer avanzado. Incapaz de reconocer a sus hijos, ni de tener conciencia de sí misma, prácticamente. No es un caso aislado, por desgracia.
¿Mayor nivel cultural? Como diría Espe, niego la mayor. Hoy se acaba la enseñanza obligatoria con un déficit de preparación de escándalo; por término medio. Las encuestas europeas lo dicen, y, al menos en mi entorno, la experiencia lo avala. Mi abuelo materno, panadero de oficio, nacido a finales del XIX, leía, subrayaba, y comentaba, a los clásicos: Platón, Sócrates, etc., conocía de memoria pasajes enteros del Quijote, por no hablar de temas del pensamiento de su época. No hay color. Los chicos de entre 15 y 18 años no saben casi ni escribir correctamente, que es casi lo mínimo. No hablemos de cosas como la geografía, o la historia, o la gramática. Hablo de la generalidad, al menos según la percibo yo, y no creo que mi entorno sea peor que el que me rodeaba de pequeño.
En definitiva, que este progreso no parece que nos haga progresar mucho.

Claro que si se mide en número de hogares con acceso a la banda ancha, o en número de televisores de plasma por hogar, o en número de caballos del coche, o en kilómetros recorridos en avión para ver el último complejo hotelero todo incluido, o en barco de ruta por el mar Rojo, o al safari en Kenia, o a la base del Everest, ahí sí. Jamás se había viajado tanto.
Por ejemplo, yo, que no conozco las Pirámides, soy un puto pringao. Tampoco he estado en China ni en Bali. En fin, un marginado.

Eso de llegar el miércoles antes del jueves santo, y decir ¿qué, nos vamos a Sagunto hasta el domingo?, o a Sevilla de sábado a domingo durante la Feria, pues como que ya no se puede hacer.
Está todo petado. Hay que planificar cada salida como las expediciones de Livingstone.

Antes íbamos 5 personas, con un perro de unos 35 kilos, con tienda de campaña, sacos, colchones hinchables, cámping-gas, mesa, sillas, una nevera de la de comprar hielo y meterlo, aletas y gafas de buceo, ropa, bañadores,... en un Simca 1000, y nos tirábamos un mes en Tarifa, tan tranquilos. Hoy, 35 años después, y mucho progreso acumulado, eso es imposible. IM-PO-SI-BLE.

En fin que tenemos más metros cuadrados de casa, más centímetros cúbicos de motor, más canales de televisión, Internet, I-pod, móviles (la repolla), tarjetas de crédito, zapatillas con tecnología espacial, y muchas más cosas que se me olvidan, pero no tenemos aquella espontaneidad, aquella capacidad de disfrutar de cosas sencillas, aquel bienestar que hoy es una especie extinguida.

No sé que me pasa que últimamente lo veo todo algo oscuro. Voy a tener que hacérmelo ver.

Os deseo un ataque de salud permanente.
Abrazos y besos.

domingo, 21 de febrero de 2010

Quién mueve los hilos

Cuando estudiaba teleco no hubo demasiadas asignaturas que me pareciesen interesantes. Una pena, porque mi futuro profesional se iba a desarrollar en alguna de esas áreas.

Finalmente, tiré por el tema de la informática; no porque me gustara más o se me diera mejor, sino porque parececía que tenía más posibilidades.

Había unas cuantas asignaturas encuadradas en lo que se llama "Teoría de Sistemas", y por ahí, uno de los mejores profesores que tuvimos, Gregorio Fernández, nos llevó por el camino del análisis de sistemas dinámicos, modelos matemáticos, ecuaciones diferenciales que los describen, simulación, y todo eso. Nos enseñó una herramienta que son los diagramas de Forrester, profesor del MIT, que allá por los años 70 presentó su "Modelo del Mundo" en una reunión del Club de Roma. Ese diagramita se recogía en el libro de Aracil, otro profe de la Universidad de Sevilla.

El caso es que el susodicho modelo partía de una serie de variables, establecía dependencias, y determinaba el comportamiento del sistema en función de ciertas acciones que se realizaran.
Por ejemplo, podría saberse cómo evolucionaría la economía mundial si variaba el precio del dinero, o la cantidad de ciertas materias primas disponibles aumentaba o disminuía.

Luego oigo hablar del Club Bilderberg, monomanía de algunos personajes entregados a difundir sus teorías de la conspiración. Resulta que el BB reúne a la élite mundial, y se dedica a establecer cómo va a evolucionar la cosa, de manera que el riesgo de que ellos pierdan el control sea mínimo, dicen.
Y resulta que el Club de Roma es una rama del Club Bilderberg, los ideólogos, tecnólogos, científicos, etc., que dan sustento técnico y conocimiento a los órganos de toma de decisiones.

Qué pena no haber aprendido más de aquello. A lo mejor ahora podría montar un modelo que predijera cuándo va a acabar la puta crisis, escibiría un librito como el profesor Abadía, aparecería en programas culturetas, y a forrarme.

Luego me dedicaría a analizar la Teoría de las Catástrofes, de René Thom, y a aplicarla a lo que está pasando en el mundo, como lo de Haití, terremotos, huracanes, tsunamis, y todo eso, y a contarlo por ahí. El caos, la caja de Pandora, dioses del Olimpo cabreados, la Madre Naturaleza en pie de guerra, Gaia aplicando correctivos a sus hijos, miserables mortales que hemos creído que podíamos hacer lo que nos diera la gana sólo porque somos el animal más bestia sobre la faz de la tierra.

En fin, que vamos a ver si superamos febrero sin tener que afrontar decisiones demasiado dramáticas, a nivel personal y empresarial, claro.

Un abrazo a quien lo lea.

jueves, 18 de febrero de 2010

Hoy no ando muy sembrado que digamos, pero como hace mucho que no echo leña, pues habrá que remar un poco.
Como esto es el Blog de ALOJA, interpretado por mí mismo, pues voy a hablar de la cosa. Esta semana es crítica, como diría ZP. Como no pague algo el Hayuntamiento, los nubarrones que entran por el suroeste y que amenazan con inundar media península,... una puta mierda.
Mañana a ver si puedo contactar con algún "responsable" y me dice algo bonito; por lo menos, pasamos un rato con la ilusión de que pueda ser verdad.
El problema es que hasta que no te pones cafre, no aflojan.

Bonita palabra, "responsable", "responsable", RESPONSABLE. De tanto repetirla, se vacía. Es como chupar un polo. Al final queda el hielo, y no sabe a nada. Está fresquito, pero no sabe a nada. Echas de menos el sabor químico a limón, o a fresa, o a lo que fuera.

Por cierto, no sé si os pasa a quienes leáis esto, y tengáis unos años (demasiadas condiciones, creo), pero a mí hay cosas que ya no tienen el sabor que tenían cuando éramos pequeños. A saber, la sandía, el melón, los polos (ya no hay polos como los de antes), ... bueno, ahora no me acuerdo de más, pero seguro que hay. Debe ser de la edad. O del riego. Tendré que hacérmelo mirar.

Estamos preparando una ofensiva. Término guerrero donde los haya. El marketing está invadido por términos guerreros. Campaña de marketing, operaciones, estrategia, táctica, misión, objetivos, conquista del mercado, técnicas de combate contra la competencia...
Cosas de Sun Tzu, von Clausewitz y otros así. Y luego los de las escuelas de negocios, que debían ir para marines, pero se quedaron en profesores de contabilidad. Mejor para ellos, pero no sé si para nosotros también.

La influencia de esa gente, acompañados por el coro de analistas de mercado, publicadores de estudios, cuadrantes mágicos, gurús de las tendencias, etc., es la que nos ha precipitado al oscuro valle de lágrimas que estamos atravesando (joder, qué bíblico me ha quedado). Los inventos de los productos de inversión estructurados, derechos sobre obligaciones condicionadas a que las hipotecas se paguen en Okinawa, para que la cotización de ciertos bonos no caiga en Toronto, para que las acciones de las empresas de inversión de Gran Cayman se mantengan, y así los de Caja Castilla la Mancha puedan decir que han invertido con sabiduría la pasta que les han confiado los jubilados agricultores de Tomelloso y aledaños, pues eso, que se lo han llevado muerto, y nos han dejado en quiebra.
Pasta que se desvanece. El principio de la partida doble. Inapelable, hasta que lees el encabezado de tu cuenta del banco: "Debe" - "Haber". El problema es cuando debía haber, pero no hay.
Alguno se está pegando la gran vida a tu costa. Y tú, sigue pagando la hipoteca a 50 años, por un piso que no vale ni la mitad de lo que te han cobrado. Claro que si dejas de pagar, el piso se lo queda el banco (las mayores inmobiliarias en estos días), que se encargará de no venderlo de momento, porque no hay nadie que lo compre, con tal de que no caigan los precios, porque si no, a ver cómo dan beneficios.

De escándalo. En fin, habrá que comerciar con bienes tangibles. Propongo volver al patrón oro. A ver qué pasa. Materias primas. Ultramarinos. Seda. Cacao. Café.

El problema es que ahora eso no vale nada. Ahora, o mueves farlopa, o coltán o petróleo, o te dedicas a la trata de blancas (curioso nombre también, con la cantidad de chicas que traen de África), o eres un pringao. Bueno, el comercio de armas creo que sigue dando pasta. Y los materiales radiactivos también.

No sólo estoy espeso. También un poco coñazo y pesimista.

Plegaremos y a dormir, que es tarde.

Que haya salud a espuertas, como diría el Tino.

Un abrazo a tod@s,
Pablo - Aloja

lunes, 1 de febrero de 2010

Bueno, pues le estoy cogiendo el gustillo a esto.
Y con algunos comentarios vuestros, me estoy viniendo arriba, que diría el Wyoming. Y como el finde ha sido durillo, pero el día está bonito, pues me voy a meter con las corrientes de opinión.

¿Y qué coño es eso de "corrientes de opinión", en opinión de este menda? Pues lo que sacan los periódicos y la tele para que no pensemos demasiado en que estamos pisando mierda.

A saber, ingredientes del cocido:
  • taconazo de Guti. Como dura unos pocos segundos, repítase hasta la saciedad, aderécese con declaraciones posteriores del interfecto, añádanse escenas similares (hay miles), comparativas con otros "artistas del esférico", y opiniones de expertos, tanto detractores como defensores.
  • Frase lapidaria de la Espe. Para mí que a esta tía la pagan en alguna peña de apuestas por internet a ver si tiene güevos para llamar "hijoputa" a alguien, hablando supuestamente por el móvil con un tercero, y que la cojan unos micrófonos que casualmente estaban abiertos. Vamos, que ni el Watergate.
  • El Ministro Corbacho diciendo algo que ni él mismo se cree, sobre que no se puede vivir más tiempo y jubilarse antes. O sea, que como no tragamos con la eutanasia, pues a currar un par de años más.
  • De Haití, poco, no se nos vaya a atragantar; como mucho, algo de unos indeseables secuestrando niños cuyos padres no se han muerto.
  • ZP diciendo en el Foro de Davos que hay que tener fé en España. Este ingrediente es de Luismi, y le da cuerpo a la receta. Eso es como contarle lo de la cigüeña a la señora Teresa Rivero, a su edad y con 13 hijos. Vamos que sabes que no te van a mandar a la mierda porque eres el presidente europeo accidental, pero seguro que ganas les entran.
Bueno, pues con eso hay para una semana larga, y luego a por más. Que sí, que también se publica que hay 4.326.500 parados ociciales, que la Sra. Salgado está preocupada, que Europa está más preocupada, y que los parados están mucho más preocupados. Que los únicos que no están preocupados son los bancos. Al menos los españoles. El Santander iba ganando 4.519 millones de euros a mitad del año pasado, y preveía llegar a 8.876 a final de año.

Los americanos tampoco parece que estén sufriendo mucho con la crisis. El JPMorgan ganó en 2009 la minucia de 11.728 millones de dólares.
Y venga de cerrar empresas, venga de deslocalizar fábricas, venga de abrir tiendas de chinos, y venga de subir los precios de cafés, botellines, y cubatas.

Y aquí mi propuesta: volver a la pela. Bueno, como no se puede, porque estaría mal visto que la octava economía mundial se acochine en tablas, pues por lo menos, hacemos como que la cosa sigue como antes. Cuando te pidan 1,30€ por una caña, le dices al waiter que por favor te lo traduzca a pesetas (unas 216 pelas). Cuando te pidan casi 12 pavos por una entrada de cine, le dices a la taquillera (o al robot de entradas.com, que tanto da), que por qué te quiere robar dos talegos por ver una peli. Y cuando echemos gasolina, nos va a dar la risa, claro.

Y así con todo. Al final pagaremos en euros, porque no podemos hacer nada, pero recuperaremos la conciencia de que nos están robando, y que eso del IPC es otra puta mentira.
Que hemos perdido poder adquisitivo, y encima estamos entrampados hasta el gollete.

Al final, se me ha quitado el hambre. El guiso creo que será para mañana, a ver si le pasa como a las lentejas, que mejoran de un día para otro.
Y a currar, que no tenemos todo el día.

Abrazos a ellos y besos a ellas.