jueves, 18 de febrero de 2010

Hoy no ando muy sembrado que digamos, pero como hace mucho que no echo leña, pues habrá que remar un poco.
Como esto es el Blog de ALOJA, interpretado por mí mismo, pues voy a hablar de la cosa. Esta semana es crítica, como diría ZP. Como no pague algo el Hayuntamiento, los nubarrones que entran por el suroeste y que amenazan con inundar media península,... una puta mierda.
Mañana a ver si puedo contactar con algún "responsable" y me dice algo bonito; por lo menos, pasamos un rato con la ilusión de que pueda ser verdad.
El problema es que hasta que no te pones cafre, no aflojan.

Bonita palabra, "responsable", "responsable", RESPONSABLE. De tanto repetirla, se vacía. Es como chupar un polo. Al final queda el hielo, y no sabe a nada. Está fresquito, pero no sabe a nada. Echas de menos el sabor químico a limón, o a fresa, o a lo que fuera.

Por cierto, no sé si os pasa a quienes leáis esto, y tengáis unos años (demasiadas condiciones, creo), pero a mí hay cosas que ya no tienen el sabor que tenían cuando éramos pequeños. A saber, la sandía, el melón, los polos (ya no hay polos como los de antes), ... bueno, ahora no me acuerdo de más, pero seguro que hay. Debe ser de la edad. O del riego. Tendré que hacérmelo mirar.

Estamos preparando una ofensiva. Término guerrero donde los haya. El marketing está invadido por términos guerreros. Campaña de marketing, operaciones, estrategia, táctica, misión, objetivos, conquista del mercado, técnicas de combate contra la competencia...
Cosas de Sun Tzu, von Clausewitz y otros así. Y luego los de las escuelas de negocios, que debían ir para marines, pero se quedaron en profesores de contabilidad. Mejor para ellos, pero no sé si para nosotros también.

La influencia de esa gente, acompañados por el coro de analistas de mercado, publicadores de estudios, cuadrantes mágicos, gurús de las tendencias, etc., es la que nos ha precipitado al oscuro valle de lágrimas que estamos atravesando (joder, qué bíblico me ha quedado). Los inventos de los productos de inversión estructurados, derechos sobre obligaciones condicionadas a que las hipotecas se paguen en Okinawa, para que la cotización de ciertos bonos no caiga en Toronto, para que las acciones de las empresas de inversión de Gran Cayman se mantengan, y así los de Caja Castilla la Mancha puedan decir que han invertido con sabiduría la pasta que les han confiado los jubilados agricultores de Tomelloso y aledaños, pues eso, que se lo han llevado muerto, y nos han dejado en quiebra.
Pasta que se desvanece. El principio de la partida doble. Inapelable, hasta que lees el encabezado de tu cuenta del banco: "Debe" - "Haber". El problema es cuando debía haber, pero no hay.
Alguno se está pegando la gran vida a tu costa. Y tú, sigue pagando la hipoteca a 50 años, por un piso que no vale ni la mitad de lo que te han cobrado. Claro que si dejas de pagar, el piso se lo queda el banco (las mayores inmobiliarias en estos días), que se encargará de no venderlo de momento, porque no hay nadie que lo compre, con tal de que no caigan los precios, porque si no, a ver cómo dan beneficios.

De escándalo. En fin, habrá que comerciar con bienes tangibles. Propongo volver al patrón oro. A ver qué pasa. Materias primas. Ultramarinos. Seda. Cacao. Café.

El problema es que ahora eso no vale nada. Ahora, o mueves farlopa, o coltán o petróleo, o te dedicas a la trata de blancas (curioso nombre también, con la cantidad de chicas que traen de África), o eres un pringao. Bueno, el comercio de armas creo que sigue dando pasta. Y los materiales radiactivos también.

No sólo estoy espeso. También un poco coñazo y pesimista.

Plegaremos y a dormir, que es tarde.

Que haya salud a espuertas, como diría el Tino.

Un abrazo a tod@s,
Pablo - Aloja

No hay comentarios:

Publicar un comentario