Cuando estudiaba teleco no hubo demasiadas asignaturas que me pareciesen interesantes. Una pena, porque mi futuro profesional se iba a desarrollar en alguna de esas áreas.
Finalmente, tiré por el tema de la informática; no porque me gustara más o se me diera mejor, sino porque parececía que tenía más posibilidades.
Había unas cuantas asignaturas encuadradas en lo que se llama "Teoría de Sistemas", y por ahí, uno de los mejores profesores que tuvimos, Gregorio Fernández, nos llevó por el camino del análisis de sistemas dinámicos, modelos matemáticos, ecuaciones diferenciales que los describen, simulación, y todo eso. Nos enseñó una herramienta que son los diagramas de Forrester, profesor del MIT, que allá por los años 70 presentó su "Modelo del Mundo" en una reunión del Club de Roma. Ese diagramita se recogía en el libro de Aracil, otro profe de la Universidad de Sevilla.
El caso es que el susodicho modelo partía de una serie de variables, establecía dependencias, y determinaba el comportamiento del sistema en función de ciertas acciones que se realizaran.
Por ejemplo, podría saberse cómo evolucionaría la economía mundial si variaba el precio del dinero, o la cantidad de ciertas materias primas disponibles aumentaba o disminuía.
Luego oigo hablar del Club Bilderberg, monomanía de algunos personajes entregados a difundir sus teorías de la conspiración. Resulta que el BB reúne a la élite mundial, y se dedica a establecer cómo va a evolucionar la cosa, de manera que el riesgo de que ellos pierdan el control sea mínimo, dicen.
Y resulta que el Club de Roma es una rama del Club Bilderberg, los ideólogos, tecnólogos, científicos, etc., que dan sustento técnico y conocimiento a los órganos de toma de decisiones.
Qué pena no haber aprendido más de aquello. A lo mejor ahora podría montar un modelo que predijera cuándo va a acabar la puta crisis, escibiría un librito como el profesor Abadía, aparecería en programas culturetas, y a forrarme.
Luego me dedicaría a analizar la Teoría de las Catástrofes, de René Thom, y a aplicarla a lo que está pasando en el mundo, como lo de Haití, terremotos, huracanes, tsunamis, y todo eso, y a contarlo por ahí. El caos, la caja de Pandora, dioses del Olimpo cabreados, la Madre Naturaleza en pie de guerra, Gaia aplicando correctivos a sus hijos, miserables mortales que hemos creído que podíamos hacer lo que nos diera la gana sólo porque somos el animal más bestia sobre la faz de la tierra.
En fin, que vamos a ver si superamos febrero sin tener que afrontar decisiones demasiado dramáticas, a nivel personal y empresarial, claro.
Un abrazo a quien lo lea.
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Como coño se escribe aqui
ResponderEliminarSi como anonimo me deja. De p.m. quien adivine quien soy se paga unas cañas.
ResponderEliminarQue decía que nos ilustres sobre aquella falacia ¿o no? que dice el Coelho sobre el mercado de favores
Quisiera poder darte esperanzas (o mejor, buenas noticias en forma de aquello que no da la felicidad pero se parece tanto...) pero no se me ocurre cómo. Somos muchos los que nos vemos muy malamente y ya sé que en eso, como en los terremostos, la escala de gravedad hace que nada sea igual dependiendo de dónde estés.
ResponderEliminarÁnimo.